

Con motivo de la bendición de la estatua monumental del San José Gregorio Hernández y Madre Carmen el encuentro de obispos y parroquias de frontera en San Antonio del Táchira, este 09 de agosto, Mons. Lisandro Rivas Durán dejó un mensaje profético de fe, sanación y fraternidad.
«Levántate, come y camina: La fe que une naciones y sana vida»
𝐋𝐚 𝐟𝐫𝐨𝐧𝐭𝐞𝐫𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐥𝐮𝐠𝐚𝐫 𝐭𝐞𝐨𝐥ó𝐠𝐢𝐜𝐨: No es una trinchera ni un muro de división; es un punto de encuentro y gracia viva para abrazar la dignidad humana.
«𝐋𝐞𝐯á𝐧𝐭𝐚𝐭𝐞 𝐲 𝐜𝐨𝐦𝐞»: Dios no juzga al cansado en el desierto; le ofrece el alimento integral para levantarse y seguir caminando.
𝐉𝐨𝐬é 𝐆𝐫𝐞𝐠𝐨𝐫𝐢𝐨, «Á𝐧𝐠𝐞𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐟𝐫𝐨𝐧𝐭𝐞𝐫𝐚»: La imagen de 4 metros se erige como un faro de caridad y catecismo al aire libre para devolver la esperanza.


F𝐞 𝐲 𝐂𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐞𝐧 𝐚𝐫𝐦𝐨𝐧í𝐚: El Dr. José Gregorio demostró que la inteligencia médica brillante y la fe arrodillada caminan juntas al servicio de la vida.
𝐔𝐧𝐚 𝐈𝐠𝐥𝐞𝐬𝐢𝐚 𝐬𝐢𝐧 𝐟𝐫𝐨𝐧𝐭𝐞𝐫𝐚𝐬: En la casa de Dios no hay extranjeros ni indocumentados. Estamos llamados a desterrar la xenofobia y los prejuicios.
𝐄𝐥 𝐦𝐢𝐠𝐫𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐞𝐬 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨 𝐬𝐮𝐟𝐫𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞: Quien cruza la frontera buscando pan y medicina no es un rival, es un Alter Christus que exige fraternidad.
L𝐚 𝐬𝐚𝐥𝐮𝐝 𝐞𝐬 𝐮𝐧 𝐝𝐞𝐫𝐞𝐜𝐡𝐨, 𝐧𝐨 𝐮𝐧 𝐩𝐫𝐢𝐯𝐢𝐥𝐞𝐠𝐢𝐨: Un llamado a defender la vida y la justicia social sin importar el documento que se porte.
𝐄𝐮𝐜𝐚𝐫𝐢𝐬𝐭í𝐚 𝐲 𝐜𝐚𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐬: Quien comulga en el altar del templo debe bajar a servir en el «altar del hermano doliente».


𝐋𝐚 𝐫𝐞𝐚𝐥 𝐠𝐫𝐚𝐧𝐝𝐞𝐳𝐚 𝐝𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐧𝐚𝐜𝐢ó𝐧: No se mide por las armas o la retórica, sino por la compasión y cuidado hacia los más vulnerables.
𝐒𝐞𝐫 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐜𝐭𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐩𝐮𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬: Romper los muros del rencor y unir a Colombia y Venezuela en solidaridad inquebrantable.
Prensa DSC – VEC