En el marco de la celebración en honor a la virgen María en la advocación de Nuestra Señora del Rosario se congregaron sacerdotes de la Diócesis de Guasdualito y de la Diócesis de San Cristóbal en la parroquia que la erige como patrona, ubicada en el sector de La Concordia.

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La eucaristía fue presidida por monseñor Juan Alberto Ayala, obispo auxiliar de la Diócesis de San Cristóbal quien resaltó, durante la homilía, la importancia de esta memoria litúrgica la cual representa una celebración especial, ya que, en esta advocación María, la madre de Dios, fue nombrada patrona de la Diócesis de San Cristóbal.

Monseñor José Magdaleno Álvarez Briceño obispo de la Diócesis de Guasdualito, concelebró junto al párroco presbítero José Noé Sánchez Pineda la misa conmemorativa.

 En torno al rosario, el arma espiritual que le entregó la Virgen a santo Domingo de Guzmán para convertir a los pecadores y propagar la fe, monseñor Ayala destacó que el fervor nacido del Santo Rosario es un mensaje que proclama la grandeza del Señor: cada cuenta del rosario debe representar un paso más para que cada uno esté día tras día más cerca de Jesús.

“El rosario es contemplar a Cristo con los ojos de la Madre Celestial, porque celebramos la vida de Cristo. No es la repetición de palabras sino una profunda contemplación. Es la oración de la intimidad y la obediencia”.

Resaltó que todos estamos unidos en oración y es el Santo Rosario el refugio en el momento donde las dificultades nos abruman. “Todo ello nos lleva a decirle al Señor en medio de las dificultades, cómo dijo María: hágase en mí según tu Palabra. Es una oración de alabanza y también de gratitud. Nos enseña a ver con ojos de fe y a imitar a una madre sencilla y oyente. Nos ayuda a unificar la familia”.

Reiteró monseñor que cada vez que se reza el Rosario se proclama la grandeza del Señor cumpliendo su voluntad. Como Dios quiera, cuando Él quiera. De allí, continúa el obispo, que en momentos de incertidumbre se tiene que entender y aceptar que Dios nos pone misiones y la Virgen María nos acompaña siempre y cuando abramos nuestros corazones y le permitamos que esté ahí, cerca en oración.

“En el rosario recordamos la vida de Jesús En los gozosos la alegría del nacimiento de Cristo, en los luminosos la enseñanza de Jesús y su llamado a la conversión; en los dolorosos acompañamos a Cristo en su entrega por nuestra salvación y en los gloriosos, el triunfo sobre el pecado y la muerte”.

Compañía y mejoras en el templo

Un total de 17 sacerdotes y tres diáconos de la Diócesis de Guasdualito estuvieron presentes en la celebración a la cual también se sumaron 12 presbíteros de la Diócesis de San Cristóbal para hacer de esta misa solemne un ambiente de confraternidad donde exaltar a la madre de Dios es la premisa.

Sumado a ello, el párroco presbítero José Noé Sánchez Pineda, presentó a los sacerdotes, diáconos y pueblo de Dios, las mejoras hechas al templo, como parte de un trabajo conjunto que, por los momentos, solo se completó en su primera fase.

“Agradezco a todos por su colaboración y compromiso con el templo, gracias a todos los aportes hemos logrado reparar algunos detalles del templo y sumar otros elementos como las luces y la representación del Vía Crucis en las paredes del templo y la cruz en la entrada principal, las cuales fueron bendecidas por monseñor Juan Alberto Ayala obispo auxiliar y monseñor José Magdaleno Álvarez Briceño, obispo de la Diócesis de Guasdualito”.

Prensa DS/Vicaría Episcopal de Comunicación

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