
El Pueblo de Dios de la Diócesis de San Cristóbal, sacerdotes y fieles se congregaron con gozo y profunda fe en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de La Concordia para ser testigos de un acontecimiento trascendental: la Ordenación Presbiteral del Diácono Armando André Navarrete Moncada, por la imposición de manos y oración consecratoria de Mons. Lisandro Alirio Rivas Durán, obispo de la Diócesis.
La solemne Eucaristía, que contó con la participación de 50 sacerdotes del presbiterio diocesano, diáconos, seminaristas, familiares y una gran multitud de fieles, marcó la incorporación de un nuevo pastor al servicio de la Iglesia local.
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Llamado, consagrado y enviado. Durante su homilía, Mons. Rivas Durán expresó la inmensa alegría de la Iglesia por la aceptación del llamado por parte del recién ordenado, destacando la configuración con Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, afirmó: “Tú servicio debe ser un don para la Iglesia. Tú eres sacerdote para siempre y esto se traducirá en el servicio a los hermanos y a la Iglesia”.
El obispo reiteró el agradecimiento a Dios y a los padres y familiares del Padre Armando André Navarrete por el regalo de su hijo a la Iglesia Diocesana. El Obispo resumió la misión del sacerdote en tres palabras clave: “Armando eres llamado, consagrado y enviado”.

El prelado enfatizó el compromiso radical que exige el ministerio sacerdotal, invitando a todos los presbíteros presentes a “entregarse, confiar y perseverar”. Les recordó que el sacerdote actúa “in persona Cristi”, llevando la Palabra y sirviendo “a tiempo y a destiempo” a los hermanos, lo cual es una exigencia para la gloria de Dios.
Continuó en su reflexión “Tu lugar como sacerdote está al lado de los más frágiles. Debes ser humilde y compasivo. Renovar cada día el Sí a Dios, vivir la santidad, tener disponibilidad absoluta en la construcción del Reino de Dios. Y el arma de esta entrega es el amor”. Asimismo, le aconsejó orar incesantemente, amar la Eucaristía y morir a las tentaciones, invitándole a vivir su sacerdocio con alegría y la certeza: “Dios siempre estará a tu lado”.

El momento central fue el rito de ordenación. Tras la promesa de obediencia, siendo nombrado vicario parroquial de la Parroquia San Antonio de Padua en Pregonero, se llevó a cabo la imposición de manos por parte del Obispo y la oración consecratoria donde quedó configurado a Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote.
Seguidamente, fue revestido con los ornamentos propios del presbítero por su padrino, el Padre Edgar Sánchez. Sus manos fueron ungidas con el Santo Crisma para ser portadoras de la gracia de Dios a sus hermanos. Finalmente, le fueron entregados el cáliz y la patena, vasos sagrados con los cuales ofrecerá pan y vino. El rito concluyó con el saludo de la paz del Obispo y de los sacerdotes, dando la bienvenida al presbiterio.

“Mi plan es tu plan, Señor”. Al finalizar la comunión, el Pbro. Armando Andre Navarrete Moncada expresó: “Soy sacerdote porque Dios así lo ha querido. La llamada es irrevocable y hoy he decidido servir a Dios. Me debo a ustedes. Qué el ministerio nos aproveche a todos hasta la vida eterna”. Agradeció de manera especial a sus padres y familia, por el apoyo a su vocación; a Monseñor Mario Moronta (QEPD), a los formadores del Seminario, sacerdotes y a toda la comunidad. Con un claro signo de obediencia y disponibilidad, concluyó: “Mi plan es tu plan Señor. Confío y ofrezco mi obediencia plena al Obispo y a la Diócesis de San Cristóbal”.

“La llamada es irrevocable y hoy he decidido servir a Dios. Me debo a ustedes. Qué ministerio nos aproveche a todos para la vida eterna”.
Prensa DSC
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