Mons. Lisandro Rivas destacó en su homilía la importancia histórica de este día: el Templo San José, erigido en 1976, renace hoy como Santuario Eucarístico Diocesano de Adoración y Reparación.
“Este Santuario será para nuestra Diócesis luz, vitalidad y salvación”.
En coincidencia con el Domingo de la Palabra y la conversión de San Pablo, el Obispo subrayó que este lugar es un icono de oración y conversión donde las mesas de la Palabra y la Eucaristía ofrecen un manantial de vida eterna.








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